Intentando complicar las cosas,
sólo complico las cosas
resistiéndome a lo que me hace bien,
sólo me hago mal.
Dejarme, abandonarme al devenir de mi propia vida,
dejarme atravesar de lleno, no hay forma de liberarse por completo de los papeles que cumplimos.
El pensamiento enroscado es inevitable, hay que aprender a no asustarse por ellos: son sólo una parte de nosotros.
Siempre aparece alguien o algo o vos, que te salva de vos mismo, que te rescata de ese embrollo de ideas innecesarias.
Y cuando estás muy mambeado, algo fuerte para bajar a la realidad. Bajar, cuando seguro buscamos subir para evadirnos, esta bueno intentar pisar la tierra en patas, volver a eso, arrancar de cero, limpiarte en tierra de tanta mugre ajena y propia.