Estoy convencida que los platos sucios, se multiplican en el lapso de la noche a la mañana.
La tierra inexistente de mi balcón, entra por las ventanas cerradas ensuciando mis pisos y en segundo lugar, mis pies.
A la ropa no le complace el ropero, le gusta unificarse en una masa amorfa sobre una silla, que sólo da indicios de su existencia por sus débiles patitas que sostienen la torre de prendas dudosamente limpias.
La comida en la heladera, se pudre con muchísima facilidad, es más, creo que te la venden ya en proceso de descomposición.
Todo tipo de fotocopias o papeles importantes, se hacen humo en el momento en que son trascendentes.
La cama se desarma, todos los santos días, y siempre en el preciso momento en que salgo de ella.
Tengo una leve sospecha que mi baño es usado por otras personas cuando yo no estoy.
Definitivamente las cuentas deberían pagarse por telepatía. Herramienta que usaría también para sacar la basura.
Y mi gata caga un montón.
No es que sea sucia, es peor, lo mío es pura y exclusiva vagancia.
Ahora, mis plantas, tienen siempre la tierra mojada. Lo importante es lo importante.
Dos razones:
ResponderEliminar1) es la belleza del caos la que nos empuja a vivir en él.
2) o la necesidad de ecapar de los sitios comunes lo que nos arrastra a la vagancia que nos arroja al caos.
Deben existir muchas razones más, estas dos son las que yo uso para justirficarme, jaja.
o la necesidad de escapar de los sitios comunes, te empuja a ver la belleza del caos
ResponderEliminarSeguro que podés encontrar muuuchas razones jaja